A lo largo de esta semana hemos contemplado diferentes elementos importantes referentes a los aspectos que estamos tratando en las últimas semanas: El proyecto y la participación.
El día martes 17 de abril, la clase de Educación Social giró en torno a la explicación de la evaluación del proyecto (último punto de este).
La evaluación tiene que contemplar más aspectos que el cumplimiento y la comprobación de los diferentes indicadores. Tiene que ir más allá y abarcar muchos más aspectos que pueden pasar desapercibidos.
Los dos enfoques principales referente a esto son:
- Enfoque tecnológico: Evaluación que se ciñe al cumplimiento o no de los objetivos (Tyler, 1950). El más conocido y simple. Pero surge un problema: La dificultad de determinar ciertos indicadores que tiene como consecuencia la no evaluación de los mismos.
- Enfoque orientado a la decisión: Evaluación como un análisis de un proyecto para tomar decisiones de cara al futuro. Este modelo (Modelo CIPP) evalúa el contexto, el proyecto, el proceso y el producto.
A la hora de diseñar nuestra evaluación, tendremos que tener en cuenta que los aspectos cualitativos resultan mejor que los cuantitativos, aunque conviene completarla con datos numéricos. No se debe evaluar solo productos, también procesos.
Respecto a la clase del miércoles día 18 de abril, el tema tratado fue la participación, en concreto la participación social. Se trata de una responsabilidad ciudadana que requiere compromiso, legitima la democracia y es una expresión de nuestras libertades públicas. Cuenta con distintos niveles como:
- Información
- Opinión
- Consulta
- Reclamación
- Decisión
- Cogestión
- Autogestión
Pero siempre hay que tener en cuenta que la participación surge de la voluntad propia, y por ello existen una serie de condiciones para llevarla a cabo: Formación, Motivación y Organización
Marta Arana Badia

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