13/02/2018 - 14/02/1018
Durante esta semana, hemos podido observar que la dinámica de las clases ha sido igual que la anterior. En primer lugar, el martes, día 13, comenzamos con la actividad participativa que consiste en que toda la clase comentamos y debatimos sobre el texto ''Frankenstein Educador'' de Philippe Meirieu. En la semana anterior habíamos comentado la primera parte y en esta semana tocaba la siguiente.
Esta parte del texto, ''A mitad de recorrido: Por una verdadera <<Revolución Copernicana>> en Pedagogía'' nos habla sobre la necesidad de que el sujeto de la educación entre el contacto con el mundo y que, durante este proceso, sea acompañado y no fabricado. Podríamos decir que esta parte está en contra del proyecto Frankenstein y su proyecto de educación como fabricación.
Por lo tanto, se convierte en una cuestión de gran importancia la diferenciación que se debe hacer entre fabricar un objeto y formar a una persona. Hemos de ser conscientes de que no mantenemos una relación de posesión respecto al sujeto, sino que este es libre, en todos los sentidos. Formar a una persona va más allá de inculcarle nuestros valores y saberes de manera rígida, el alumno/a ha de impregnarse de estos y decidir si está de acuerdo, si acoge esos valores y los integra en su persona. No le podemos obligar a que esté de acuerdo con todo lo que se le enseña.
En la educación nos encontramos también con otro problema añadido, que es el hecho de que los alumnos/as se rebelen en contra el profesorado por el mero hecho de recordarles que no son simples objetos de fabricación, que son personas en construcción que tienen que ser acompañadas durante su proceso de aprendizaje, no moldeadas.
Otro aspecto que me gustaría destacar del texto es que acepta que la transmisión de saberes nunca puede ser mecánica, como más adelante comentaré sobre la función reproductora de la escuela. Los conocimientos deben ser transformados por el sujeto para su posterior desarrollo y consolidación de su personalidad.
Esta decisión del niño/a sobre incorporar o no los conocimientos que le han sido enseñados nos lleva a la cuestión de la autonomía.
Como conclusión sobre el texto y como reflexión personal me gustaría hacer hincapié en que, por desgracia, esta ''libertad'' que deberían tener los alumnos y alumnas a la hora de aprender y su no-fabricación, no se cumple en multitud de centros escolares puesto que, como he destacado anteriormente, se les enseña de manera mecánica, sin espacios para el diálogo y la reflexión.
Respecto a la segunda sesión (miércoles día 14), continuamos con la teoría sobre la Educación Formal. ¿Cuáles deberían ser las funciones del sistema educativo? Hablamos sobre la función reproductora de la escuela y la mecanicidad de esta y cómo reproduce los valores propios de una sociedad determinada como puede ser el patriarcado y la invisibilidad de las mujeres en la sociedad. En mi opinión, y como estuvimos debatiendo en clase, esta función se encarga de continuar con las desigualdades en lugar de luchar contra ellas.
En contraposición, encontramos la función compensadora de la escuela que busca la atención a las diferencias de origen y las dificultades sociales o personales. Considero esta función de gran importancia puesto que no todos/as tenemos las mismas capacidades y es necesario que las personas que tengan estos problemas no se vean excluidas del sistema y tratadas como ''bárbaros'' como se decía en el texto de Frankenstein.
Como bien sabemos, el concepto de educación ha pasado a entenderse como una inversión, es decir, cuanto más gastes en educación, mejor será tu formación y mejor será tu empleo. Y también, el concepto de ''derecho a la educación'' ha pasado a entenderse como ''el acceso a la educación''. La educación ya no es un derecho, es un servicio proporcionado por agentes privados que buscan la maximización de su propio beneficio, no el aprendizaje de la población.
Marta Arana
Durante esta semana, hemos podido observar que la dinámica de las clases ha sido igual que la anterior. En primer lugar, el martes, día 13, comenzamos con la actividad participativa que consiste en que toda la clase comentamos y debatimos sobre el texto ''Frankenstein Educador'' de Philippe Meirieu. En la semana anterior habíamos comentado la primera parte y en esta semana tocaba la siguiente.
Esta parte del texto, ''A mitad de recorrido: Por una verdadera <<Revolución Copernicana>> en Pedagogía'' nos habla sobre la necesidad de que el sujeto de la educación entre el contacto con el mundo y que, durante este proceso, sea acompañado y no fabricado. Podríamos decir que esta parte está en contra del proyecto Frankenstein y su proyecto de educación como fabricación.
Por lo tanto, se convierte en una cuestión de gran importancia la diferenciación que se debe hacer entre fabricar un objeto y formar a una persona. Hemos de ser conscientes de que no mantenemos una relación de posesión respecto al sujeto, sino que este es libre, en todos los sentidos. Formar a una persona va más allá de inculcarle nuestros valores y saberes de manera rígida, el alumno/a ha de impregnarse de estos y decidir si está de acuerdo, si acoge esos valores y los integra en su persona. No le podemos obligar a que esté de acuerdo con todo lo que se le enseña.
En la educación nos encontramos también con otro problema añadido, que es el hecho de que los alumnos/as se rebelen en contra el profesorado por el mero hecho de recordarles que no son simples objetos de fabricación, que son personas en construcción que tienen que ser acompañadas durante su proceso de aprendizaje, no moldeadas.
Otro aspecto que me gustaría destacar del texto es que acepta que la transmisión de saberes nunca puede ser mecánica, como más adelante comentaré sobre la función reproductora de la escuela. Los conocimientos deben ser transformados por el sujeto para su posterior desarrollo y consolidación de su personalidad.
Esta decisión del niño/a sobre incorporar o no los conocimientos que le han sido enseñados nos lleva a la cuestión de la autonomía.
Como conclusión sobre el texto y como reflexión personal me gustaría hacer hincapié en que, por desgracia, esta ''libertad'' que deberían tener los alumnos y alumnas a la hora de aprender y su no-fabricación, no se cumple en multitud de centros escolares puesto que, como he destacado anteriormente, se les enseña de manera mecánica, sin espacios para el diálogo y la reflexión.
Respecto a la segunda sesión (miércoles día 14), continuamos con la teoría sobre la Educación Formal. ¿Cuáles deberían ser las funciones del sistema educativo? Hablamos sobre la función reproductora de la escuela y la mecanicidad de esta y cómo reproduce los valores propios de una sociedad determinada como puede ser el patriarcado y la invisibilidad de las mujeres en la sociedad. En mi opinión, y como estuvimos debatiendo en clase, esta función se encarga de continuar con las desigualdades en lugar de luchar contra ellas.
En contraposición, encontramos la función compensadora de la escuela que busca la atención a las diferencias de origen y las dificultades sociales o personales. Considero esta función de gran importancia puesto que no todos/as tenemos las mismas capacidades y es necesario que las personas que tengan estos problemas no se vean excluidas del sistema y tratadas como ''bárbaros'' como se decía en el texto de Frankenstein.
Como bien sabemos, el concepto de educación ha pasado a entenderse como una inversión, es decir, cuanto más gastes en educación, mejor será tu formación y mejor será tu empleo. Y también, el concepto de ''derecho a la educación'' ha pasado a entenderse como ''el acceso a la educación''. La educación ya no es un derecho, es un servicio proporcionado por agentes privados que buscan la maximización de su propio beneficio, no el aprendizaje de la población.
Marta Arana

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